Si eres un enfermo de anorexia, tienes que poder protegerte frente a la publicidad machacona de productos para adelgazar, contar calorías, etc.
Si eres un adicto al juego, tienes que poder protegerte de los anuncios incitando al juego.
Si eres un adicto a las compras, tienes que poder protegerte de los anuncios de rebajas, black friday, etc.
Tenemos derecho a protegernos de la publicidad dañina y abusiva.
Igual que los anunciantes nos perfilan para atacarnos constantemente con nuestras inseguridades y vulnerabilidades, tenemos derecho como ciudadanos a protegernos de aquellos anunciantes de los que no queremos recibir publicidad.
Hubo un tiempo en que a los niños les protegimos de la publicidad inadecuada. Pero llegó el móvil y las redes y los abandonamos a su suerte. Pero no es porque no se pueda, es porque no se quiere. El móvil y las empresas saben quien eres, saben si eres menor, saben todas tus vulnerabilidades y las utilizan para venderte, machacarte y hundirte… cualquier cosa que les de más cuartos.
Está en manos del gobierno el poner cotas a este abuso. Está en manos del gobierno poner un sistema seguro donde puedas decidir que publicidad quieres recibir tú y tu familia. Sin intereses comerciales, sin fuga de datos. Tengo derecho a poder decir que no quiero que mis hijos menores no reciban publicidad de casas de apuestas, pornografía, productos de belleza u otras cotas razonables. Es repugnante la bazofia a la que estamos expuestos los menores y los adultos también.
Tenemos el derecho fundamental a información veraz y a la publicidad ética.

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