Carta (mediocre) a mi hija. 1

por

Me da un poco de verguenza publicar esta carta, no es lo suficientemente buena, no expresa con toda la intensidad que necesitaría transmitirle lo orgullos que estoy de ella, lo mucho que la quiero y lo mucho que la admiro. Pero si esperara a tener una carta suficientemente buena, nunca la mandaría. Así que irá por partes. Se complementará con los abrazos que encontremos, los minutos que compartamos, el tiempo que tengamos y tal vez otras conversaciones que tengamos a lo largo de nuestra vida. La que tuvimos y la que nos falta por tener.

Mi niña, este parón también está siendo importante para mí. Y con este parón no me refiero a este último ingreso, sino a este año de introspección, de enfrentarme a mis fantasmas y a mis miedos más profundos. Y en ese proceso, yo también estoy aprendiendo mucho de mí misma y de la vida en general. Y estoy soltando lastre, para que la vida se me haga más ligera, más intrascendente.

Ha sido un parón que involuntario, pero que yo también necesitaba. Porque yo también soy víctima de una sociedad que no te deja parar, no te deja pensar, no te deja fallar, no te deja ir más despacio. Te compara, te exhibe y te expone a comparaciones constantes.

Y como parte de este proceso mío y propio, hay muchas cosas que escojo cambiar. Y las escribo y te las cuento para que mi compromiso sea más firme.

Renuncio a mi perfeccionismo y mi autoexigencia.

Mi perfeccionismo y autoexigencia están llenos de miedos. Miedo a no ser suficiente, miedo a repetir patrones con los que yo crecí y que me hicieron daño.

Tenía tanto miedo a hacerlo mal como madre que intenté que tuvierais un mundo de color de rosa, en vez de enseñarte a navegar este mundo multicolor con muchos colores brillantes y también muchos colores caca.

Y en cuanto algo no era perfecto, me lanzaba a intentar arreglarlo. Pero no necesitabais que yo arreglara nada, porque lo arreglarías solitos o lo aceptaríais como parte de la vida.

No voy a ser perfecta, ni falta me hace.

Así que este es mi manifiesto para dejar atrás mi miedo y mi perfeccionismo. A partir de ahora voy a seguir siendo una madre de mierda, pero sin intentar ocultarlo, orgullosa de serlo. También te voy a seguir queriendo más y dando la brasa. Pero sin intentar ser una madre guay, o perfecta, o tener respuestas mágicas o la verdad del universo. Lo cierto es que no tengo ni puta idea de nada, pero eso va a ser suficiente para pasarlo bien este ratito que estamos por aquí.

Escribe, si quieres

Soltar Lastre

Esto va por mí. Lo siento, no hay nada para tí aquí.