Escojo increíblemente bien a mi gente. Para la mayoría soy zafia y selectiva. Cerrada y distante. Con una sonrisa inmensa en la cara se mantener a casi todo el planeta a una distancia prudencial desde la que no me pueden alcanzar.
Y en ese esnobismo social que exhibo con cierto orgullo se esconde mi súperpoder. Porque ese esnobismo sólo deja hueco a gente muy grande.
Mi súper poder es rodearme siempre de la mejor gente posible. Gente que no todos ven, pero yo sí. Yo les veo con una claridad cristalina. Veo a la gente bonita, fuerte, potente, imparable. Y cuando tengo la suerte de que me quieran acompañar un ratito, me hago grande, potente e imparable como ellos. Y cuando tengo la suerte de que se queden en mi red, entonces además soy un poquito más feliz.
Gracias a todxs los que os habéis quedado cerquita cuando rompí el cascarón de langosta para crecer en una más grande.
Os quiero. Perdonar por no decíroslo más a menudo.

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